Hace unos día recibí un mensaje de una seguidora de De Madre a Madre pidiendo que escriba sobre como es mi relación con mi cuerpo post maternidad. Es un tema que mencioné en una de mis primeras notas en el blog donde compartí la historia de una fotógrafa que retrató los cuerpos reales post parto, pero me gustó la idea de volver a hablarlo sobre todo ahora que estamos en verano.

Cuando estaba embarazada de Oli tenia una panza divina! Estaba en mi mejor momento, y por suerte venia zafando de las estrías, varices, y arañitas. Como ustedes saben Oli nació por cesárea programada y si bien no me asustaba el hecho de tener la cicatriz de ella, no me gustó nada las estrías que me salieron 15 días antes de parir. Juro que me puse crema, Dermaglós, Factor Ae, todas las que habían y por haber permitidas en el embarazo, pero hay algo que es mucho más fuerte que eso y es la genética!!!  Lo sé, porque mi hermana que es flaquísima le pasó exactamente lo mismo que yo (sorry te mandé al frente hermana).

Ahora seamos sinceras, no voy a decir que no extraño mi pancita antes de ser mamá, que cuando miro en la tele y acaban de parir y  tienen la panza chata, digo “como me gustaría tener esa panza”, pero soy realista y a mi no me pasó eso! Y ahí es donde caigo a la realidad y sé que tengo dos caminos:

  1. Esconderme de por vida
  2.  Vivir con eso!

Y la verdad es que yo soy una madre real, y me pasó como le pasan a muchas de ustedes, no puedo esconder algo que me trajo la felicidad más grande e importante de mi vida! Son marcas de amor, cicatrices, porque las estrías son eso, recuerdos de lo que tuviste adentro tuyo 9 meses, y ese tiempo es suficiente para que queden marcas para siempre no solo en tu corazón, como también en tu cuerpo. Así que vos mamá, que andas bajón porque estamos en verano y la panza ya no es lo que era antes, y te da cosita ponerte la malla, te digo ” que te importe 3 pepinos!!!! “.Y ustedes mamás, que tuvieron la suerte de que no les saló las malditas estrías… no hace falta que lo digan” Ayyy a mi no me salió ninguna estría! Tengo la piel perfecta!”. Porque eso es sinónimo de comer adelante de los pobres, se entiende? No seamos tan exigentes o duras con nosotras mismas, no tendremos el cuerpo que soñamos, o el que teniamos antes, pero…¿ qué pretendemos? Trajimos al mundo un bebé!!!!!

Mientras nos siga importando o dando vergüenza, más condicionamos nuestra felicidad y lo natural que es todo esto en nuestro cuerpo. Vivamos nuestra maternidad como es, ya sea con estrías , sin estrías, con arañitas o con ese rollito que todavía sigue ahí. No importa, ya habrá tiempo de que se vayan o que simplemente aprendamos a convivir con la naturaleza que nos toca. Igual…. si te cuesta muchooo,convivir con eso,  hay varios tratamientos dando vuelta, pero te digo algo…. tu panza, nunca va volver a ser como lo fue antes de ser mamá! 😉

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