
La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires ya abrió sus puertas en La Rural y se podrá visitar hasta el 11 de mayo. Este año celebra su 50° aniversario, con una programación más amplia que nunca y con Perú como país invitado.
Más allá de los números, los stands o las firmas, la feria sigue siendo eso: un espacio donde pasar del “no tengo tiempo” a “me hago este rato”.
Qué vas a encontrar (más allá de los libros)
La feria reúne a cientos de editoriales, autores y propuestas culturales en distintos pabellones. Hay presentaciones, charlas, talleres, espacios interactivos y actividades pensadas para todas las edades.
Este año, además, hay una apuesta fuerte a lo experiencial:
instalaciones, cruces con arte, música y espacios donde la lectura se vive de otra manera.
Y sí, también hay algo importante: planes posibles.
Ir sola.
Ir con amigas.
Ir con hijos.
Ir sin apuro.
Si vas con chicos (o si te interesa acercarlos a la lectura)
La feria no es solo para adultos. Cada vez más, se consolida como un espacio donde los chicos también tienen lugar.
Hay actividades especialmente pensadas para infancias:
espacios de primeros años, talleres creativos, juegos, lectura compartida y propuestas que combinan aprendizaje y disfrute.
Entre grandes grupos editoriales y sellos independientes, la oferta es enorme: desde libros álbum hasta novelas juveniles, pasando por propuestas educativas y libros para primeros lectores.
Para muchas familias, puede ser también una forma de que los chicos elijan sus propios libros.
Y eso cambia todo.
Firmas y actividades destacadas
Dentro de la programación, también hay espacios de encuentro directo con autores.

El jueves 30/04 a las 19 h, estará firmando ejemplares Fabiana Jafif, creadora de De Madre a Madre, con su libro:
No te dejes para después
Stand 814 — Ediciones Lea
Un libro que no propone hacer más, sino elegir mejor.
Que invita a dejar de postergarse y a revisar qué hacemos con nuestro tiempo, especialmente en etapas donde las prioridades suelen estar puestas en otros.
Si ya lo tenés, podés llevarlo.
Y si no, puede ser una buena oportunidad para comprarlo ahí.
Pero sobre todo, un espacio para encontrarse.
Para ponerle cara a historias que muchas veces se viven en silencio.

